Inventar un sabor
Mantener una constante y variedad oferta de bebidas refrescantes, implica un largo proceso de investigación. El lanzamiento de cada nueva bebida de distintos sabores supone entre 500 y 3.000 pruebas, incluyendo pruebas analíticas, de formulación de variantes, de análisis sensorial, de estabilidad de producto y de viabilidad industrial.
En primer lugar, para conocer la evolución de los gustos, las empresas realizan test de mercado. De esta forma se detectan las posibles oportunidades. De ahí se pasa a un desarrollo en laboratorio y estudios en consumidores.
Además, es importante conocer si ese nuevo producto o sabor va a gustar al consumidor final. Para ello se organizan entrevistas y degustaciones con individuos que respondan al perfil del potencial consumidor. Los entrevistados opinan sobre la bebida y expresan sus gustos. Además, para conseguir la mejor formulación, los productos también son valorados por un grupo de especialistas entrenados en degustación y análisis organoléptico de bebidas.
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