Factores físicos: el tráfico intenso
Los atascos están entre los factores que también agotan al conductor, disparando sus niveles de adrenalita. Cuando el conductor se crista tras llevar mucho tiempo sin avanzar, se impacienta. Una situación de circulación lenta, con paradas intermitentes puede hacer que se despiste, no respete las distancias de seguridad, calcule mal la frenada, etc. El resultado puede ser una colisión. Además, cuando el tráfico se haga más fluido, el conductor estará fatigado y aumentará el riesgo de sufrir un accidente, más aún en los últimos kilómetros del recorrido. Es ahí cuando las ansias por llegar, el estrés acumulado y el cansancio hacen que se incremente el número de accidentes.
Antes de sufrir un percance, es recomendable tomarse la conducción de forma relajada, parar al menor síntoma de cansancio y aprovechar estar paradas para comer algo ligero y beber un refresco, ya que el azúcar puede contribuir a mantener los niveles de glucosa necesarios para el buen funcionamiento del cerebro.
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