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Consejos médicos
- Lo primero y más importante, es conducir en plenas facultades físicas y psíquicas. La conducción es una actividad compleja, y es imprescindible enfrentarse a ella con los cinco sentidos.
- El estrés aumenta la fatiga y el cansancio. Tómate la conducción de forma relajada y no intentes recuperar el tiempo perdido tras un atasco, ya que estarás aumentando el riesgo de accidente. El objetivo es llegar, y llegar bien.
- La fatiga y el sueño están presentes en buena parte de los accidentes de tráfico. Pesadez en los ojos, parpadeo constante, movimientos constantes para no caer en el letargo, piernas y brazos dormidos, etc. son señales de alarma: párate y descansa.
- Cada parada debe durar al menos diez minutos; bájate del coche y toma un tentempié. Haz ejercicios de desentumecimiento de las articulaciones (cuello, pies, piernas y brazos) y de estiramiento de espalda.
- Tanto el conductor como el resto de los ocupantes deben llevar ropa cómoda.
- Ajusta bien el asiento (banqueta y respaldo), el reposacabezas y haga un reglaje en profundidad y altura del volante. Viajar de forma cómoda reduce los calambres y los dolores musculares.
- No dejes “caer” el nivel de azúcar durante el viaje, pues ello generaría una sensación de fatiga y falta de atención.
- Mantente hidratado. Los síntomas de deshidratación aparecen relativamente pronto en viajes largos y en verano, y provocan la reducción de la atención, abotargamiento, dolor de cabeza, cansancio y fatiga muscular.
- Alcohol y conducción son siempre incompatibles. Nunca bebas si vas a conducir, por corto que sea el trayecto.
- Si estás tomando medicamentos, ten en cuenta que algunos pueden provocar somnolencia o afectar a la visión o la coordinación. Consulte a su médico antes de iniciar el viaje.
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